Where focus goes energy flows

Sencillo.

Aquello a lo que prestas atención es donde va tu energía, tus esfuerzos y tu tiempo.

Un libro. Una pantalla. Una charla. | Un problema. Una discusión. Un descuido. | Un qué dirán, qué pensarán, qué querrán. | El y si y el tal vez. | Un no puedo. Un no quiero. Un sí quiero pero no puedo. | La alerta que salta en el móvil. Los sonidos de la ventana.

Y tú, ¿a qué le prestas atención? ¿Hacia dónde se escurren tus pensamientos cuando no te das cuenta?

Esta también es una disciplina de esas que deberíamos entrenar más a menudo.

 

Alba Lnz

Ni me entero ni me quiero enterar

De vez en cuando pesco tweets aleatorios o comentarios por Facebook y me quedo anonadada por lo poco que me entero de las cosas. Como lo de Cataluña, que me llegó casi de rebote hace una semana y poco (y porque me dio por preguntar y leer al respecto).

Desde que me fui a los Estados no me entero ni me quiero enterar, la verdad.

Me he vuelto minimalista en noticias, término con el que me sentí identificada gracias al señor Bosco Soler. ¿Y sabes qué? El mundo no se acaba.

Tampoco es como si viviese recluida en un páramo perdido del desierto; si tienes internet es imposible escapar a los memes de Trump, sin mencionar que las malas noticias -las de verdad- siempre se hacen sonar en todos los lados. Pero todo el rifirrafe político, las cabeceras sensacionalista, los titulares absurdos, eso de qué mal va el mundo, bueno, se quedan donde están y la vida sigue.

No hace falta que recalque que vivimos saturados. Lo bueno es MUY bueno y lo malo es MUY malo, y entre pop-ups, compartir en Facebook, adds en YouTube y el periódico que me dejan en la puerta de la habitación todos los días, uno tiene que hacer un esfuerzo magnánimo por taparse los oídos. Que no es que el mundo en el que vivo me importe poco, pero cansa. Cansa mucho ver las mismas discusiones, los mismos titulares, las mismas noticias que te hacen mirar el plato de la cena deseando llevar un tapa ojos como los caballos.

El mundo no se acaba porque desconectes un rato e ignores lo que tu feed de Facebook tiene que decir. Claro que hace falta un buen riego de fuerza de voluntad, pero la práctica hace al maestro. Y no es como si no hubiese herramientas miles a tu disposición para filtrar aquello que te interesa de lo que no.

Ahora mismo sólo recibo tres newsletters, las cuales me aportan ese trocito de inspiración y buen humor semanal, y de vez en cuando cotilleo alguna noticia que pillo al vuelo aquí o allá. Poco más, la verdad. Prefiero invertir el tiempo leyendo otras cosas o viendo cosas chulas como este canal de YouTube (Smarter Everyday), donde aprendí por qué los perretes ladean la cabeza y son tan monos. It’s worth the shot.

Así que, lo dicho: no me entero ni me quiero enterar y el mundo sigue en su sitio. El día que no ya me llegará la noticia ;)

Alba Lnz